viernes, 12 de febrero de 2010

REALISMO MAGICO


REALISMO MAGICO

El realismo mágico, es una característica propia de la literatura latinoamericana de la  segunda mitad de siglo XX  que propaga la realidad narrativa con elementos fantásticos y fabulosos, El término fue inicialmente usado por un crítico de arte, el alemán Franz Roh, para describir una pintura que demostraba una realidad alterada, pero fue usado más tarde por ciertos escritores latinoamericanos De los años sesenta y setenta, a raíz de las discrepancias surgidas entre cultura de la tecnología y cultura de la superstición, y en un momento en que el auge de las dictaduras políticas convirtió la palabra en una herramienta infinitamente manipulable; producto de las discrepancias entre dos visiones que convivían en Hispanoamérica en ese momento: la cultura de la tecnología y la cultura de la superstición.

El realismo mágico se define como la preocupación estilística y el interés de mostrar lo irreal o extraño como algo cotidiano y común. No es una expresión literaria mágica, su finalidad no es la de suscitar emociones sino más bien expresarlas y es, sobre todas las cosas, una actitud frente a la realidad.
Entre sus principales exponentes están el guatemalteco Miguel Ángel Asturias y el colombiano Gabriel García Márquez, ambos galardonados con el Premio Nobel de Literatura, aunque muchos aclaman como padres del realismo mágico a Juan Rulfo, Arturo Uslar Pietro

Juan Rulfo nació en Apulco, municipio de San Gabriel, distrito de la ciudad de Sayula, estado de Jalisco, el 16 de mayo de 1917. Murió en la Ciudad de México, el 7 de enero de 1986, escritor, guionista y fotógrafo mexicano, perteneciente a la generación del 52. La reputación de Rulfo se asienta en dos pequeños libros: El llano en llamas, compuesto de diecisiete pequeños relatos y publicado en 1953, y la novela Pedro Páramo, publicada en 1955. Se trata de uno de los escritores de mayor prestigio del siglo XX, pese a ser poco prolífico. Ha sido considerado uno de los más destacados escritores en la lengua española de este periodo, junto a Jorge Luís Borges, por una encuesta realizada por la editorial Alfaguara.
Juan Rulfo fue uno de los grandes escritores latinoamericanos del siglo XX, que pertenecieron al movimiento literario denominado "realismo mágico", y en sus obras se presenta una combinación de realidad y fantasía, cuya acción se desarrolla en escenarios americanos, y sus personajes representan y reflejan el tipismo del lugar, con sus grandes problemáticas socio-culturales entretejidas con el mundo fantástico.
Entre sus obras tenemos:

El llano en llamas (1953)

Pedro Páramo (1955)

El gallo de oro y otros textos para cine (1980)

Juan Rulfo (1980)

Inframundo, el México de Juan Rulfo (1983)

Los Cuadernos de Juan Rulfo (1994)
Aire de las colinas (2000)

  
El llano en llamas es un libro del escritor mexicano Juan Rulfo, compuesto de diecisiete cuentos publicado en 1953, La temática de los cuentos gira alrededor de la vida rural en la época de la Revolución mexicana,  la desigualdad social, la lucha por la tierra, la religión y la política.  Otra de sus características importantes es el uso del lenguaje popular y la narración en su mayor parte, en la voz de los personajes.

Los cuentos incluidos en la colección son Macario, Nos han dado la tierra, La cuesta de las comadres, Es que somos muy pobres, El hombre, En la madrugada, Talpa, El llano en llamas, Diles que no me maten, Luvina, La noche que lo dejaron solo, Acuérdate, No oyes ladrar los perros, Paso del Norte, Anacleto Morones, La herencia de Matilde Arcángel y El día del derrumbe.

Las historias hablan mucho sobre la vida de la gente del campo, historias de vida de aquellos personajes tan humildes, describiendo paisajes, lugares por donde viven y cada lugar cuenta su propia historia,  y el autor usa en la narración el lenguaje propio del sector social que describe.

Es uno de los libros que contiene emociones verdaderamente profundas. La indudable finalidad de cada uno de los relatos es transmitir las sensaciones, los miedos y las ideas de la gente, principalmente campesina de mexico.

Juan Rulfo demuestra de esta manera su increíble talento a la hora de plasmar en palabras lo que pudo apreciar y entender de la vida de estas personas.

 Cada cuento consigue emocionar a todo lector por la dureza de sus historias que muestran la desesperanza, el dolor de la pobreza, la soledad y la violencia.

 La infinita sensibilidad del escritor a la hora de narrarlas convierte a estas duras realidades en historias sumamente hermosas, cuya característica principal es describir una situación habitual, con la finalidad de expresar emociones verdaderamente asombrosas.
Aquí les presento una historia elaborada por mi inspirada en el gran autor Juan Rulfo.

 Sueño Agraciado
  
Paseando por la gran llanura me dispongo a descansar, por tanto caminar hacia el lugar de mi soledad, un lugar muy apartado del pueblo donde me vio crecer,  por tener mi libertad; allí donde no me llega el sol, solo descanso y duermo tranquilo; en lo profundo de mi alma despierto siendo un anciano; y en medio de un bosque Me desespero y grito a los vientos por tanta soledad; y me pregunto porque no habré encontrado nunca el amor.
Desde las profundidades de la desesperación. No busco el paraíso, aunque el final se acerca. 
Es una obertura interminable de mis propias reconstrucciones; No busco el paraíso, sólo el deseo de la salvación, Como todos los mundos chocan, Y la grieta cielo celeste Yo vivo sólo para ver la Última estrella descender Desde arriba, como el Final del viaje Mortal, Mi corazón está enterrado en la oscuridad Catacumbas de horror. 
 

Oscurece y solo La luna mi única amiga, me daba fuerzas para soportar todo el dolor que sentía por culpa de tan larga soledad.

En el espacio donde las estrellas están muertas ahora 
El hombre en la luna, todavía tiene una cara mala.
En los siglos he vagado, Con las muertes sombras fielmente a la deriva, En los más oscuros bosques en manos de dominio mi fuerza se debilita.

Como un río que fluye alrededor de mí. Extraño las cosas se mueven en la esquina de mis ojos Y nunca el cielo se veía tan negro y bonito, Pequeñas figuras de rastreo
Hay un agujero en el mundo, y sigue creciendo 

El viaje avanza, acompañado de su propia sombra 
Sobre las colinas y colinas de piedra, a un horizonte lejano 
libertad de mi alma. El cual progresa y me doy cuenta que la soledad me acompaña cada día;  todo pasa rápidamente.
Cuando creía haber encontrado el amor, ese amor que tanto necesitaba,  El pensamiento de la niebla sin fin de tiempo, no esperaba que el mal que siempre existió, no soportara ver tanta felicidad entre dos seres y con su odio atacó, hasta que el amor cayó en ese sueño fatal de no sentir. Oscura es  la condenación de  Mi alma no muere al pie de la tierra. 

Muerte helada, Como la picadura de alacrán, Un beso venenoso de la gracia de lo profano, Como sombras de reina el odio,  Gritos silenciosos de sufrimiento, Los muertos me habla Desde más allá de la tumba, Eso es lo que mi conciencia es, He enterrado a muchos muertos. 

Esta noche busco el poder que me devolviera el amor;
Su amor, ese amor de aquella mujer, su mirada tan dulce de ayer. Y no paró desde entonces buscando la forma de recuperar a la mujer que aquel día, en medio de la llanura por fin pude amar. Y hoy se qué es el amor, y que tendrá
fuerzas para soportar aquel soledad.

Saber que un día veré a mí  su dulce amor llegar y para siempre conmigo se quedará. De pronto pasan por aquel lugar unos niños jugando, aquel sol llega directo a mi cara  y despierto asustado, de aquello que tan solo era un sueño, un sueño que de repente me pongo a llorar por no tener a una mujer a mi lado. Salgo corriendo hacia mi lugar de mi soledad, mi casa y pienso en todo ese tiempo que he pasado solo; y de aquel sueño agraciado.
Escrito por: Alejandro Polo - Comunicador Social - Periodismo
Universidad Mariana - San Juan de Pasto - 2010

martes, 24 de noviembre de 2009

POEMAS DE PABLO NERUDA YAURELIO ARTURO


POEMAS DE PABLO NERUDA YAURELIO ARTURO




VEINTE POEMAS DE AMOR Y UNA CANCION DESESPERADA


(1924)




Poema 6



Te recuerdo como eras en el último otoño.


Eras la boina gris y el corazón en calma.


En tus ojos peleaban las llamas del crepúsculo.


Y las hojas caían en el agua de tu alma.



Apegada a mis brazos como una enredadera,


Las hojas recogían tu voz lenta y en calma.


Hoguera de estupor en que mi sed ardía.


Dulce jacinto azul torcido sobre mi alma.



Siento viajar tus ojos y es distante el otoño:


Boina gris, voz de pájaro y corazón de casa


Hacia donde emigraban mis profundos anhelos


Y caían mis besos alegres como brasas.



Cielo desde un navío. Campo desde los cerros.


Tu recuerdo es de luz, de humo, de estanque en


Calma!


Más allá de tus ojos ardían los crepúsculos.


Hojas secas de otoño giraban en tu alma.




Poema 15



Me gustas cuando callas porque estás como ausente,


Y me oyes desde lejos, y mi voz no te toca.


Parece que los ojos se te hubieran volado


Y parece que un beso te cerrara la boca.



Como todas las cosas están llenas de mi alma


Emerges de las cosas, llena del alma mía.


Mariposa de sueño, te pareces a mi alma,


Y te pareces a la palabra melancolía.



Me gustas cuando callas y estás como distante.


Y estás como quejándote, mariposa en arrullo.


Y me oyes desde lejos, y mi voz no te alcaza:


Déjame que me calle con el silencio tuyo.



Déjame que te hable también con tu silencio


Claro como una lámpara, simple como un anillo.


Eres como la noche, callada y constelada.


Tu silencio es de estrella, tan lejano y sencillo.



Me gustas cuando callas porque estás como ausente.


Distante y dolorosa como si hubieras muerto.


Una palabra entonces, una sonrisa bastan.


Y estoy alegre, alegre de que no sea cierto.





LA CANCIÓN DESESPERADA




Emerge tu recuerdo de la noche en que estoy.


El río anuda al mar su lamento obstinado.



Abandonado como los muelles en el alba.


Es hora de partir, oh abandonado!



Sobre mi corazón llueven frías corolas.


Oh sentina de escombros, feroz cueva de náufragos!



En ti se acumularon las guerras y los vuelos.


De ti alzaron las alas los pájaros del canto.



Todo te lo tragaste, como la lejanía.


Como el mar, como el tiempo. Todo en ti fue


Naufragio!



Era la alegre hora del asalto y el beso.


La hora del estupor que ardía como un faro.



Ansiedad de piloto, furia de buzo ciego,


Turbia embriaguez de amor, todo en ti fue naufragio!



En la infancia de niebla mi alma alada y herida.


Descubridor perdido, todo en ti fue naufragio!



Te ceñiste al dolor, te agarraste al deseo.


Te tumbó la tristeza, todo en ti fue naufragio!



Hice retroceder la muralla de sombra,


Anduve más allá del deseo y del acto.



Oh carne, carne mía, mujer que amé y perdí,


A ti en esta hora húmeda, evoco y hago canto.



Como un vaso albergaste la infinita ternura,


Y el infinito olvido te trizó como a un vaso.



Era la negra, negra soledad de las islas,


Y allí, mujer de amor, me acogieron tus brazos.



Era la sed y el hambre, y tú fuiste la fruta.


Era el duelo y las ruinas, y tú fuiste el milagro.




Ah mujer, no sé cómo pudiste contenerme


En la tierra de tu alma, y en la cruz de tus brazos!



Mi deseo de ti fue el más terrible y corto,


El más revuelto y ebrio, el más tirante y ávido.



Cementerio de besos, aún hay fuego en tus tumbas,


Aún los racimos arden picoteados de pájaros.



Oh la boca mordida, oh los besados miembros,


Oh los hambrientos dientes, oh los cuerpos trenzados.



Oh la cópula loca de esperanza y esfuerzo


En que nos anudamos y nos desesperamos.



Y la ternura, leve como el agua y la harina.


Y la palabra apenas comenzada en los labios.



Ése fue mi destino y en él viajó mi anhelo,


Y en él cayó mi anhelo, todo en ti fue naufragio!



Oh sentina de escombros, en ti todo caía,


Qué dolor no exprimiste, qué olas no te ahogaron.



De tumbo en tumbo aún llameaste y cantaste


De pie como un marino en la proa de un barco.



Aún floreciste en cantos, aún rompiste en corrientes.


Oh sentina de escombros, pozo abierto y amargo.



Pálido buzo ciego, desventurado hondero,


Descubridor perdido, todo en ti fue naufragio!



Es la hora de partir, la dura y fría hora


Que la noche sujeta a todo horario.



El cinturón ruidoso del mar ciñe la costa.


Surgen frías estrellas, emigran negros pájaros.



Abandonado como los muelles en el alba.


Sólo la sombra trémula se retuerce en mis manos.



Ah más allá de todo. Ah más allá de todo.


Es la hora de partir. Oh abandonado!




BIBLIOGRAFÍA



LOS LIBROS DE NERUDA:



1. crepusculario. Santiago, ediciones claridad. 1923.


2. veinte poemas y una canción desesperada. Santiago, nacimiento, 1924.


3. tentativa del hombre infinito. Santiago, nacimiento, 1926.


4. El habitante y su esperanza, santiago, nacimiento, 1926.


5. Anillos prosas de Pablo Neruda y Tomas Lago. Santiago, nacimiento, 1926.


6. El hondero entusiasta. 1923 – 1924. Santiago, empresa letras, 1933


7. Residencia en la tierra. 1925 – 1931. Santiago, nacimiento, 1933.


Residencia en la tierra. 1925 – 1935. Madrid, cruz y raya, 1935. Dos volúmenes.


Notable edición parcial: homenaje a Pablo Neruda de los poetas españoles. Tres cantos materiales. Madrid, Plutarco, 1935.


8. Tercera residencia. 1935 – 1945. Buenos Aires, Losada, 1947


9. Canto general. México, talleres gráficos de la nación, 1950.


Canto general. América, 1950 (edición clandestina del partido comunista de chile).


Ediciones parciales notables: 1) canto general de chile. México, 1943. 2) Alturas de Macchu Picchu. Santiago, ediciones librería Neira, 1947.


10. Los versos del capitán. Nápoles, imp. Larte tipografía, 1952.


Los versos del capitán. Buenos Aires, losada, 1953 – 1963: primera edición autónoma con nombre de autor.


11. Las uvas y el viento. Santiago, nacimiento, 1954.


12. Odas elementales. Buenos aires losada, 1954


13. Viajes, santiago, nacimiento, 1955.


14. Nuevas odas elementales. Buenos Aires, losada, 1956.


15. Tercer libro de las odas. Buenos Aires, losada, 1957.


16. estravagario. Buenos Aires, losada, 1958.


17. Navegaciones y regresos. Buenos Aires, losada, 1959.


18. Cien sonetos de amo. Santiago, edic. Privada. Buenos Aires, losada, 1960.


19. Canción de gesta. La Habana, imprenta nacional de Cuba, 1960.


20. Las piedras de Chile. Buenos Aires, losada, 1961.


21. Cantos ceremoniales. Buenos Aires, losada, 1961.


22. Plenos poderes. Buenos Aires, losada, 1962.


23. Memorial de Isla Negra. Buenos Aires, losada, 1964.


24. Arte de pájaros. Santiago, ediciones de la sociedad de amigos del Arte contemporáneo, 1966.


25. Una casa en la arena. Barcelona, lumen, 1966.


26. Fulgor y la muerte de Joaquín Murieta. Santiago, zig- zag, 1967.


27. La barcarola. Buenos Aires losada, 1967.


28. Las manos del día. Buenos Aires, losada, 1968.


29. Comiendo en Hungría. Budapest, 1969.


30. Aun. Santiago, nacimiento, 1969.


31. Fin del mundo. Santiago, sociedad de arte contemporáneo, 1969. Fin del mundo. Buenos Aires, losada, 1969.


32. La espada encendida. Buenos Aires, losada, 1970.


33. Las piedras del cielo. Buenos Aires losada, 1970.



NOMBRE DEL LIBRO:


ANTOLOGÍA ESENCIAL PABLO NERUDA.




Poema: AMOR IMPROBABLE y MAR DE LAMENTOS


Autor: Alejandro polo castro


Comunicador social- periodismo


Inspirado en las obras de Pablo Neruda





AMOR IMPROBABLE




Me fije en ti la persona equivocada…


Me fije en tus ojos y en tu ojeada….


Me fije en algo que me vulneraba….


Además me fije en tu mueca…


La queme enamoraba…


Que sin darme cuenta me dejo hipnotizado.




Mi centro de amor esta afligido


Mis ojos están sollozando


Por pecado que es tu amor


Mi vida se esta desapareciendo



Tus sentidos me hipnotizan


Tu entrada me enloquece


Tu amor y tus caricias


Solo a mi me pertenecen







MAR DE LAMENTOS




Por qué sollozas? Por un amor


Que te hizo? Mucho perjuicio


Aun lo ambicionas? Demasiado


Lo podrías dejar de lado? Ojala


Porque ojala? Por que me hizo sufrir


El te ambiciona? Quien sabe


Lo intentaste? Hice todo lo que pude


Te vislumbró? Es que no tiene corazón


Y tú tienes corazón? Me lo destrozaron


Y como existes? Ya no existo


Quien dialoga? Mi esencia


Y tu cuerpo? Esta enterado en un mar de lamentos






AURELIO ARTURO



OBRAS AURELIO ARTURO



AMO LA NOCHE




No la noche que arrullan las ramas


Y balsámica con olor de manzanas,


Con el efluvio de la flor del naranjo;


Oh, no la noche campesina


De piel húmeda y tibia y sana;



No la noche de Tirso Jiménez


Que canta canciones de espigas


Y muchachas doradas entre espigas;


No la noche de Max Caparroja,


En el valle de la estrella más sola


Cuando un viento malo sopla sobre las granjas


Entre ráfagas de palomas moradas;


No la noche que lame las yerbas;



No la noche de brisa larga,


Hojas secas que nunca caen,


Y el engaño de las últimas ramas


Rumiando un mar de lejanos relámpagos;


No la noche de las aguas melódicas


Volteando las hablas de la aldea;


No la noche de musgo y del suave


Regazo de hierbas tibias de una mozuela;


Yo amo la noche de las ciudades.


Yo amo la noche que se embelesa


En su danza de luces mágicas,


Y no se acuerda de los silencios


Vegetales que roen los insectos;


Yo amo la noche de los cristales


En la que apenas se oye si agita


El corazón sus alas azules;



Y no es la noche sin cantares


La que yo amo, la noche tácita


Que habla en los bosques en voz baja,


O entra a las aldeas y mata.


Yo amo la noche sin estrellas


Altas; la noche en que brumosa


Ciudad cruzada de cordajes,


Me es una grande, dócil, guitarra


Allí donde dulcemente respira


Un perfil cercano y distante


Al que canto entre tus espejos,


Sus sedas y sus presagios:


Valle aromado, datiles de seda;


Cuando hay un rincón de silencio


Como un jirón de terciopelo


Para evocar esos locos viajes


Esas partidas traspasadas


Por el vaho tibio de los caballos


Que alzan sus belfos en el alba.



Yo amo la noche en el cansancio


Del bullicio, de las voces, de los chirridos,


En pausa de remotas tempestades, en la dicha


Asordinada, a la luz de las lámparas


Que son como gavillas húmedas


De estrellas o calidos recuerdos,


Cuando todo el sol de los campos


Vibra su luz en las palabras


Y la vida vacila temblorosa y ávida


Y desgarra su rosa de llamas y lagrimas.






SEQUIA



Porque la sed había herido toda cosa,


Todo ser, toda tierra de hombres…


Y nunca más volvería la lluvia



Y moría la aldea en el silencio de bronce.


Los flacos perros alargaban sus lenguas hasta las


Galaxias.


¿Y sólo en secreto saben hablar los bosques?



Y la sed enseñaba palabras procaces,


Y era un recuerdo de savias y frutas,


Era un lirio de hielo abierto en todo el cielo.


Y dijo el hombre: aquí junto a mi lecho


Perros de sed y fuego saltan a mi garganta…


Peor más allá de las lontananzas


Oigo venir la lluvia danzando jubilosa


Con violetas y rosas,


La siento venir en distancias de años,


Sus pies menudos, finos y saltarines.



Si lloviera en la aldea,


Sobre los valles que bostezan secos,


Si lloviera sobre las alfombras


Del monte,


Sobre la noche de rocas amarillas.



Una delgada aguja había,


Perdida,


En la profusa sombra,


Una agujita de agua.



Y la joven madre cobriza


Inclinada y desnuda como hoja de plátano,


Prendido de sus senos


Tiene un hijo de barro,


Otros días los cielos tímidos descendían


A picotear los granos en su palma de greda.



¿Dónde el agua desnuda,


El agua que brilla y canta?



El agua en la noche como una luz opaca.



Y es palabra húmeda sonando lejos del monte.


Ese fresco tambor no se sabe en dónde.






PALABRA



Nos rodea la palabra


La oímos


La tocamos


Su aroma nos circunda


Palabra que decimos


Y modelamos con la mano


Fina o tosca


Y que


Forjamos


Con el fuego de la sangre


Y la suavidad de la piel de nuestras amadas


Palabra omnipresente


Con nosotros desde el alba


O aun antes


En el agua oscura del sueño


O en la edad de la que apenas salvamos


Retazos de recuerdos


De espantos


De terribles ternuras


Que va con nosotros


Monólogo mudo


Dialogó


La que ofrecemos a nuestros amigos


La que acuñamos


Para el amor la queja


La lisonja


Moneda de sol


O de plata


O moneda falsa


En ella nos miramos


Para saber quiénes somos


Nuestro oficio


Y raza


Refleja


Nuestro yo


Nuestra tribu


Profundo espejo


Y cuando es alegría y angustia


Y los vastos cielos y el verde follaje


Y la tierra que canta


Entonces ese vuelo de palabras


Es la poesía


Puede ser la poesía.




BIBLIOGRAFIA




OBRAS DE AURELIO ARTURO



“canciones”, “canción del niño que soñaba”, “la canción del verano”, “canción del viento” y “canción de hadas” (bogota, agosto, 1963), Pág., 267-274.



“colon, el que portaba a cristo, el único” (1973), Pág., 119-124.



Morada al sur y otros poemas. Edición, santiago mutis. Bogota: procultura, 1986.



Morada al sur. 1ª ed.: bogota ministerio de educación nacional, 1963; 2ª ed: Caracas: Monte Ávila, 1975.



Obra e imagen. Edición, Juan Gustavo Cobo Borda y Santiago Mutis, bogota: Instituto Colombiano de Cultura, 1977.



“Nodriza”. (Bogota, abril, 1961), Pág., 581.



Rodríguez Garavito, Agustín. “Aurelio Arturo”. En boletín cultural y bibliográfico, vol. VI, No. 9 (julio – septiembre, 1963), Pág. 1390-1393



“palabras”, “lluvias” y “tambores”. (enero- febrero, 1973), Pág. 4-9.



Poemas. En cántico, No. 7 (bogota, 1945).



Poemas. En golpe de dados, vol. III, No.13 (bogota, enero- febrero, 1975).



“sequía”. En espiral, No. 120 (septiembre- diciembre, 1971).



















Poema: TE VENERO


Autor: Alejandro polo castro


Comunicador social- periodismo


Inspirado en las obras de Aurelio Arturo





TE VENERO




Mucho tiempo estuve dudando


Para disponerle estas líneas


En las que facilito a conocer


Mis propósitos amorosos


Pero mi corazón me constriño a hacerlo.



En un umbral tenia la duda


De si en realidad la amaba,


Pues creí que podría tratarse


De una sobresalto fugaz,


Pero me he dado cuenta


De que evidentemente la amo.



Necesitó su respuesta,


Pues su amor me lastimó con su flecha


Y estoy intranquilo por saber si encontraré


Resonancia en mi corazón.



Este plenamente segura


De que si me pertenece,


Me va hacer el hombre más radiante de la tierra.



Reiteradamente le suplico su contestación optimista,


Y si no quiere objetarme por escrito,


Le ruego que me exprese en donde la puedo conocer,


Segura de que concurriré con mi corazón lleno de deleite.